PP y Ciudadanos se oponen a quitar el nombre del falangista José Antonio Primo de Rivera en un colegio público

miércoles, 3 de mayo de 2017

La ley del silencio, el miedo y las intimidaciones se imponen en el ámbito de un centro educativo. Un amplio grupo de profesores se niega a responder por miedo a las represalias, la mayoría de las familias de los alumnos y alumnas prefiere conservar el anonimato "por lo que pueda ocurrir", buena parte de los políticos menosprecian a los periodistas y se niegan a contestar a sus preguntas. Todo ello está ocurriendo últimamente en el municipio murciano de Fuente Álamo.

la causa del "enorme clima de crispación" que detallan algunos de los personajes de esta historia se encuentra en la fachada principal de su colegio público. Sobre la pared roja de ladrillo destaca, en letras gris-azuladas, un nombre en mayúsculas: José Antonio. Esta designación pervive desde que las tropas franquistas tomaron la localidad en 1939 y decidieron rebautizar las escuelas graduadas construidas por el Gobierno republicano.

Tras algunos escasos intentos, hace ya cuatro años que comenzó una batalla para impedir que el lugar en el que se educan los hijos de los fuentealameros siga laureando al principal estandarte fascista español y creador de la Falange. Lo que los impulsores de la propuesta consideraban que iba a ser un simple trámite administrativo ha derivado en un interminable caso de resultado incierto.

El Consejo Escolar del centro, que según la legislación es el competente para plantear la modificación, aprobó en 2013 por 10 votos a favor, 2 en contra y 2 abstenciones rebautizar el edificio con el nombre de Adolfo Suárez. Solo quedaba pendiente la aprobación final por parte del Ayuntamiento que se daba por hecha.

Sin embargo, la alcaldesa del Partido Popular sepultó la iniciativa en el fondo de un cajón y no la tramitó. "Ahí comenzó todo. Si se hubiera ratificado en aquel instante, no estaríamos así", dice un profesor del centro que se inclina a no dar su nombre "porque las cosas ahora están fatal".

Dos años después de que la alcaldesa tuviera que dimitir al ser imputada por cohecho, el gobierno municipal fue cedido al PSOE con el apoyo de Ciudadanos. En esa ocasión el Consejo Escolar, que nunca obtuvo una contestación a su petición anterior, volvió a aceptar el cambio de nombre del centro. Esta vez, según afirman actores presentes en aquellas reuniones, se pretendió despolitizar aún más la propuesta buscando el nuevo nombre fuera del contexto de la política.

Finalmente, se eligió la figura de la poetisa cartagenera Carmen Conde, integrante de la Generación del 27 y primera mujer que ingresó en la Real Academia Española de la Lengua. El alcalde llevó la iniciativa al pleno municipal, pero resultó excluida con los votos del PP y Ciudadanos.

Tercer intento


En el último año la tensión no ha hecho sino aumentar. Un grupo de padres, madres y profesores está luchando para impedir el cambio de denominación, afirman que no saben si "fueron personas de izquierdas o de derechas" los que decidieron llamar "José Antonio" al colegio y se formulan la pregunta: "¿a quién molesta que el colegio se llame así? A mí sólo me trae buenos recuerdos y un sentimiento de unión con un pueblo que crece día tras día".

Aun así, el Consejo Escolar ha vuelto a aprobar el cambio, eligiendo esta vez como alternativa un nombre todavía más aséptico, "CEIP La Vía Verde", y lo ha remitido al Ayuntamiento para su aprobación.

Juan Lorenzo Mendoza, concejal de Educación de Fuente Álamo, confirma que llevará la iniciativa al siguiente pleno y que su grupo, el socialista, votará a favor de la nueva denominación, como también hizo en la otra ocasión: "La legislación educativa dispone que el Consejo Escolar es el competente para asumir estas decisiones y que el Ayuntamiento debe corroborarlo salvo en casos de gran excepcionalidad. Igualmente está en vigor la Ley de Memoria Histórica. Se debe, por tanto, de cumplir las leyes".

Todo señala, sin embargo, que el PP y Ciudadanos se preparan para volver a proteger el mantenimiento del nombre del fundador de la Falange. Tanto el portavoz popular, Bartolomé Rabal, como el de la formación naranja, José Antonio Oliver.

Mientras tanto, uno de los profesores que defiende la propuesta recuerda que la Ley de Memoria Histórica prohíbe enaltecer en edificios públicos la figura de personas ligadas a la dictadura. Otro compañero expone una razón más para defender el cambio de denominación: "Los niños nos preguntan por qué se llama José Antonio y no sabemos contestarles. Tampoco podemos hacer como el resto de los centros que celebran el día de su patrón y realizan actividades educativas en torno a su figura. se trata de ofrecerle una identidad y de alejarlo de cualquier duda o sospecha".



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